En Navidad y fin de año es común guardar y recalentar alimentos preparados en grandes cantidades. Sin embargo, excederse con el recalentado o hacerlo de forma incorrecta puede generar riesgos para la salud, especialmente problemas gastrointestinales.

Especialistas en seguridad alimentaria advierten que las sobras no deben permanecer a temperatura ambiente por más de dos horas. Pasado ese tiempo, aumenta la proliferación de bacterias que pueden provocar intoxicaciones.

Asimismo, se recomienda refrigerar los alimentos lo antes posible, en recipientes cerrados y poco profundos, para facilitar un enfriamiento rápido y seguro.

Qué alimentos requieren mayor cuidado

Algunos productos son más sensibles al recalentado repetido. Entre ellos están:

  • Carnes (pavo, cerdo, pollo, rellenos).
  • Arroz y pastas, especialmente si quedaron varias horas fuera del refrigerador.
  • Salsas y caldos, que pueden contaminarse con facilidad.
  • Lácteos, como cremas o quesos.

Estos alimentos deben recalentarse una sola vez y consumirse de inmediato.

Cómo recalentar de forma segura

Para reducir riesgos, se aconseja:

  • Recalentar solo la porción que se va a consumir.
  • Asegurarse de que la comida alcance una temperatura alta y uniforme.
  • Evitar recalentar más de una vez el mismo alimento.
  • Desechar la comida si presenta olor, color o textura inusual.

También es importante mantener una higiene adecuada en utensilios y superficies para evitar la contaminación cruzada.

Moderación durante las fiestas

Además del riesgo sanitario, el consumo excesivo de comida recalentada, generalmente rica en grasas y condimentos, puede provocar malestar digestivo, acidez o pesadez estomacal.

Por ello, se recomienda moderar las porciones, alternar con alimentos frescos y mantenerse hidratado durante las celebraciones.