Los habitantes del barrio Nuevo Santo Domingo, etapa 6 Nueva Concordia, en Santo Domingo de los Tsáchilas, denuncian problemas de vías en mal estado, acumulación de basura e inseguridad, situaciones que se agravan con las lluvias y persisten desde hace varios años.
Los caminos de tierra predominan
Al cruzar el paso lateral La Concordia-La Independencia, el panorama cambia. Mientras la avenida asfaltada facilita la circulación vehicular, en el interior del barrio comienzan caminos de tierra, estrechos y rodeados de maleza. Con la temporada invernal, el polvo dio paso a charcos y lodo, complicando el tránsito de peatones y vehículos.
Sin embargo, el mayor reclamo de los moradores se concentra en el último tramo de la vía principal, que conduce hasta la bodega municipal. Según los vecinos, ese sector se ha convertido en un punto recurrente para arrojar desechos. Bolsas de basura, desperdicios regados e incluso animales muertos son abandonados a un costado de la vía, generando malos olores, contaminación y afectaciones al entorno.
Las medidas adoptadas hasta ahora no han logrado frenar el problema. Aunque el Municipio cerró el acceso hacia el antiguo camal y advirtió sobre sanciones, los desechos continúan siendo dejados en el tramo previo. La ruta, aseguran los moradores, no está abandonada: a diario circulan vehículos municipales para carga de herramientas y traslado de material pétreo desde el sector de las minas, ubicado en la misma dirección.
Nuevo Santo Domingo espera acciones
Los habitantes solicitan arreglo de calles y acciones que impidan que el sector siga siendo considerado un botadero. También expresan preocupación por la seguridad. Indican que la Policía acude hasta el semáforo del paso lateral, pero no realiza recorridos en la parte final del barrio.
"La semana pasada asaltaron a un señor. Por aquí pasa gente desconocida a hacer de las suyas", relató una ama de casa que prefirió mantener su nombre en reserva. Los moradores aseguran que la falta de iluminación, la maleza y los terrenos baldíos incrementan la sensación de inseguridad.
Espacios que sí funcionan
No todo es negativo en Nuevo Santo Domingo. El barrio cuenta con una cancha comunal que se ha convertido en un punto de encuentro para niños y jóvenes. Esta infraestructura fue construida en administraciones pasadas y está ubicada junto a lo que fue una escuelita antes de la unificación de planteles educativos.
Más al fondo del sector existe un estadio, utilizado por entrenadores de escuelas de fútbol para sus prácticas. Los vecinos destacan que estos espacios ayudan a mantener a los jóvenes vinculados al deporte y alejados de situaciones de riesgo.
Maleza y terrenos abandonados
Uno de los factores que agrava los problemas es la maleza desbordante en la vía principal. La hierba reduce la visibilidad y facilita que personas arrojen basura sin ser vistas. Aunque existe ruta de recolección, los moradores aseguran que siempre aparecen nuevos bultos de desechos.
Gran parte de estos espacios corresponden a terrenos baldíos privados, que rara vez reciben mantenimiento. Los vecinos indican que en estos lugares se han registrado robos y otros hechos delictivos.
Gestión ciudadana
Ante esta situación, Iliana Illanes, vecina del sector, acudió al Municipio para exponer las necesidades más urgentes del barrio. Aunque no forma parte de la directiva, solicitó que el sector sea considerado para adoquinado o asfaltado y que se corrija una tubería del sistema sanitario que fue tapada en una administración anterior.
"No llegamos ni a la bodega del Municipio y esto parece un basurero", reclamó Mayra Muñoz, mientras que María Narváez señaló que "hay días en que la pestilencia no se aguanta".