En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, Gabriela Llanos, docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UISEK, expuso en Manavisión Plus que la depresión constituye actualmente el principal problema de salud mental tanto a nivel mundial como en Ecuador. Señaló que se estima que alrededor de 280 millones de personas viven con depresión en el mundo y que, en el país, la cifra también es significativa, lo que obliga a prestar mayor atención a esta problemática.
Llanos explicó que uno de los mayores desafíos es diferenciar la tristeza cotidiana de un cuadro depresivo. La tristeza, indicó, es una emoción normal que todas las personas experimentan en distintos momentos de la vida, incluso varias veces al día, como respuesta a situaciones específicas o estímulos emocionales.
El problema surge cuando ese estado emocional se prolonga y comienza a afectar el funcionamiento diario. Según detalló, la alerta aparece cuando la tristeza se mantiene durante dos o tres semanas, se pierde el interés por actividades que antes resultaban gratificantes y se empiezan a ver afectadas otras áreas de la vida.
Señales para identificar y actuar a tiempo
Entre los signos más frecuentes, Llanos mencionó alteraciones del sueño, como dificultad para conciliarlo, despertares nocturnos o levantarse muy temprano sin poder volver a dormir. También señaló cambios en el apetito, que pueden manifestarse tanto en una disminución como en un aumento considerable de la ingesta de alimentos.
Estos síntomas, explicó, empiezan a invadir el día a día de la persona y a interferir en su desempeño personal, familiar y laboral. Es en ese punto cuando se vuelve necesario prestar atención y no normalizar un malestar que ya está afectando la calidad de vida.
Respecto a la búsqueda de ayuda, Llanos indicó que muchas personas no acuden oportunamente a un profesional debido al estigma que aún rodea a la salud mental. Persisten prejuicios que asocian la atención psicológica con ideas erróneas, cuando en realidad debe entenderse como parte del cuidado integral de la salud, al igual que la atención médica física.
Barreras de acceso y rutas de apoyo disponibles
La docente también señaló que existen factores sociales y económicos que influyen en la aparición y mantenimiento de la depresión. Mencionó el desempleo como uno de los elementos estrechamente relacionados con la depresión en la edad adulta, lo que refuerza la necesidad de analizar cada caso dentro de su contexto.
Asimismo, explicó que la depresión no se manifiesta de la misma manera en todas las etapas de la vida. En niños y adolescentes, puede presentarse no solo como tristeza, sino también como irritabilidad. Mientras que en los hombres, añadió, esta irritabilidad puede funcionar como una forma de enmascarar la tristeza.
En el caso de los adultos mayores, Llanos señaló que la depresión suele estar vinculada a procesos de pérdida y cambios vitales, como el retiro laboral, la disminución del contacto familiar, la reducción del círculo social o las limitaciones físicas para salir de casa. Estas situaciones favorecen el aislamiento, que a su vez intensifica la tristeza.
Prevención, acompañamiento y salud comunitaria
Además del estigma, Llanos identificó el acceso económico como otra barrera importante para recibir atención. No obstante, recordó que existen alternativas disponibles, como los servicios gratuitos de salud mental del Ministerio de Salud Pública, la atención a través del IESS y los centros de psicología aplicada de universidades que cuentan con la carrera, donde los costos suelen ser más accesibles. También mencionó que algunas municipalidades ofrecen programas de apoyo en salud mental.
En cuanto a la prevención, Llanos afirmó que los problemas de salud mental pueden prevenirse mediante hábitos que, aunque parezcan simples, tienen evidencia de efectividad. Entre ellos destacó dormir alrededor de ocho horas, reducir el uso del celular y redes sociales.
Finalmente, subrayó la importancia del apoyo social en los procesos de recuperación. Indicó que las separaciones de pareja constituyen una de las situaciones familiares más complejas y suelen implicar procesos de duelo que pueden derivar en depresión. En estos casos, recomendó buscar espacios seguros de confidencialidad. Pue ser con una persona de confianza o con un profesional, sin necesidad de exponer todos los detalles personales.