El panorama económico de Ecuador culminó el año anterior con una cifra que marca un hito en la gestión de la liquidez estatal. Según el último reporte emitido por el Banco Central del Ecuador (BCE), las reservas internacionales alcanzaron la suma de USD 9.795 millones al cierre del ejercicio fiscal 2025. Este nivel representa un incremento sustancial en comparación con periodos previos, consolidando un fondo histórico que busca garantizar la estabilidad de los pagos externos y la convertibilidad de la moneda. La acumulación de estos activos en millones de dólares responde a una dinámica de ingresos que superó las expectativas iniciales de las autoridades monetarias.

Este fortalecimiento de las reservas internacionales no solo es un dato estadístico, sino que refleja la capacidad de liquidez que posee el sistema financiero para enfrentar choques externos. Durante el último semestre de 2025, el crecimiento de este indicador fue constante, impulsado por una balanza de pagos que se mantuvo favorable en diversos rubros estratégicos. Los indicadores económicos sugieren que este nivel de cobertura es fundamental para mantener la confianza de los mercados internacionales en la economía ecuatoriana, especialmente en un contexto de volatilidad global.

Impulso por el oro y financiamiento externo

Uno de los factores determinantes para alcanzar este monto en las reservas internacionales fue el comportamiento del mercado de metales preciosos. El componente de oro dentro de las reservas experimentó una importante valoración debido al alza sostenida en los precios internacionales, los cuales superaron la barrera de los USD 4.300 por onza hacia finales de año. Este fenómeno permitió que el valor nominal del mercado de las reservas auríferas aportara un respaldo sólido al balance total presentado por la institución financiera del país.

Además del factor metalúrgico, las reservas internacionales se nutrieron de una gestión activa con organismos multilaterales. Durante el año 2025, el país recibió importantes desembolsos de crédito que fueron canalizados a través de estas cuentas para asegurar la operatividad del Estado y el cumplimiento de metas fiscales. Este financiamiento externo, proveniente tanto del sector bilateral como del sector público global, ha permitido que el Banco Central mantenga una posición de reserva robusta frente a los compromisos de deuda externa que vencen en el corto plazo.

Influencia de la dolarización y sistema bancario reservas internacionales

Es imperativo subrayar que las reservas internacionales cumplen la función primordial de servir como el respaldo técnico del esquema de dolarización vigente en el país desde hace más de dos décadas. Estos recursos aseguran que los depósitos que los ciudadanos mantienen en la banca privada y en las cooperativas tengan una contraparte líquida que garantice la disponibilidad inmediata de los fondos. La normativa vigente es clara al señalar que estos activos no constituyen dinero del Gobierno, sino que son el soporte de los pasivos del Banco Central con el sistema financiero.

El incremento de las reservas internacionales también se vio favorecido por el flujo de remesas que los migrantes enviaron al país durante todo el periodo. Se estima que los ingresos por este concepto alcanzaron un nuevo récord histórico, superando los USD 7.000 millones a lo largo del 2025, lo que inyectó divisas frescas directamente a los hogares y, por ende, al sistema financiero. El esfuerzo de los migrantes ecuatorianos en el exterior se convierte así en un pilar invisible pero potente que sostiene la estabilidad monetaria y el consumo interno del país.

Manejo técnico y proyecciones de las reservas internacionales para 2026

La administración de las reservas internacionales ha seguido un criterio estrictamente técnico, priorizando la seguridad y la liquidez sobre la rentabilidad de las inversiones. Esta política de transparencia adoptada por el BCE ha sido clave para que organismos internacionales califiquen positivamente la gestión de la estabilidad financiera del Ecuador en los últimos reportes. Al contar con casi USD 10.000 millones en reserva, el país se sitúa en una posición de menor vulnerabilidad ante posibles fluctuaciones en el precio del petróleo o crisis de liquidez regional.

Para el inicio del nuevo ciclo, las proyecciones apuntan a que el nivel de las reservas internacionales se mantendrá estable, aunque el país deberá enfrentar grandes desafíos fiscales en 2026. Mantener un balance positivo requerirá de una disciplina continua en el gasto y una captación eficiente de inversión extranjera directa que complemente el flujo estatal. Por el momento, la cifra de cierre de 2025 proporciona un respiro necesario y un blindaje técnico que permite proyectar un año con bases monetarias sólidas y una dolarización plenamente respaldada por sus activos internacionales.