El cierre del cuarto trimestre de 2025 arroja cifras significativas sobre la evolución del empleo en Ecuador, reflejando una tendencia positiva en la mayoría de sus indicadores macroeconómicos. Al comparar el desempeño de diciembre de 2025 con el mismo periodo del año anterior, se observa una reducción notable en la tasa de desempleo nacional, la cual se ubicó en un 2,6%. Este descenso, frente al 3,8% registrado en diciembre de 2024, sugiere un entorno favorable para la inserción laboral en las diversas provincias del país. Asimismo, la población con empleo total alcanzó los 8,35 millones de personas, consolidando una recuperación sostenida en la actividad económica general.
La estabilidad de estos números permite argumentar que las políticas de dinamización han surtido efecto en el empleo en Ecuador, especialmente durante los dos últimos meses del año. A diferencia de ciclos anteriores, la tasa de empleo bruto a nivel nacional se situó en un 61,9%. Esta cifra es fundamental para entender la resiliencia del mercado frente a factores externos y la capacidad de las industrias para absorber mano de obra. Es evidente que la comparativa interanual beneficia al periodo actual, marcando una ruta de mayor productividad para el inicio del 2026.
Avances en la calidad del empleo en Ecuador
Uno de los puntos más altos del análisis exhaustivo de este periodo es el incremento del empleo adecuado, un indicador vital para medir la salud del empleo en Ecuador. En diciembre de 2025, el empleo pleno o adecuado se situó en un 37,1%, superando el 33,0% reportado en diciembre de 2024. Este avance de 4,1 puntos porcentuales representa un aumento real en la cantidad de personas que perciben al menos el salario básico y trabajan la jornada legal. El fortalecimiento de esta categoría es el principal argumento favorable para calificar el desempeño del sector productivo como exitoso durante el presente ejercicio fiscal.
Por otro lado, el subempleo también experimentó una reducción alentadora, impactando positivamente en el empleo en Ecuador. La tasa de subempleo bajó al 17,4% en diciembre de 2025, en comparación con el 21,3% del año previo. Esta disminución de la precariedad laboral se traduce en una mayor estabilidad para las familias, quienes ahora cuentan con mejores condiciones de ingresos mensuales. La combinación de menos subempleo y más plazas adecuadas posiciona a la economía nacional en un sitial de mayor confianza para los inversionistas.
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Sectores que lideran la generación de puestos de trabajo
Al detallar qué áreas impulsan el empleo en Ecuador, el sector de Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca se mantiene como el pilar fundamental. Este sector primario genera el 30,4% del empleo total a nivel nacional, reafirmando su rol como el mayor empleador del país. La importancia de la producción agrícola no solo radica en la seguridad alimentaria, sino en su capacidad para sostener a millones de trabajadores en zonas rurales. Esta dominancia sectorial es clave para las exportaciones que han visto un crecimiento acumulado durante todo el año 2025.
El segundo gran motor de contratación es el Comercio, con una participación del 16,5% en el empleo en Ecuador. Este sector mostró un dinamismo particular en el cuarto trimestre, impulsado por las festividades y el aumento del consumo final de los hogares. Las ventas en el área comercial alcanzaron los USD 10.228 millones solo en octubre, con una variación anual positiva del 7,9%. Otros sectores como la Manufactura (9,9%) y los servicios sociales (8,9%) también contribuyen de manera sustancial a la diversificación de la oferta laboral nacional.
La importancia estratégica de la zona rural
La ruralidad juega un papel determinante en la estructura del empleo en Ecuador, con características propias que merecen un desglose detallado. Según las cifras de la encuesta ENEMDU, el 34,8% de la población económicamente activa se encuentra en el área rural. Es destacable que en estas zonas la tasa de empleo es sumamente alta, llegando al 98,5% de su población activa, lo que demuestra una ocupación vinculada a la tierra y recursos naturales. Sin embargo, la calidad del trabajo sigue siendo un desafío, ya que solo el 20,2% accede a un empleo adecuado en el campo.
A pesar de los retos de formalización, la ruralidad es el corazón latente de la soberanía alimentaria y del empleo en Ecuador. La importancia de los territorios rurales reside en su capacidad para generar excedentes para la exportación y materias primas para la manufactura local. Los trabajadores rurales promedian ingresos de USD 333,1 (mediana real), una cifra que, aunque menor a la urbana, sostiene la dinámica económica de las comunidades más alejadas. Es imperativo seguir fomentando la inversión técnica en estas áreas para mejorar su competitividad global.
El rol protagónico de las pequeñas y medianas empresas en la generación de empleo en Ecuador
El tejido empresarial ecuatoriano está compuesto en un 99,5% por micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), entes vitales para el empleo en Ecuador. Las microempresas representan el 94,8% del total de compañías registradas, siendo el principal sustento de miles de emprendedores. Estas unidades de negocio son responsables de gran parte de la contratación en sectores de servicios y comercio minorista, aportando una flexibilidad necesaria al sistema productivo. El fortalecimiento de las medianas empresas (1,5%) también ha sido notable, con ventas que crecieron un 12,0% en términos anuales.
Las PYMES no solo generan volumen, sino que actúan como amortiguadores ante las crisis económicas, sosteniendo el empleo en Ecuador de forma territorial. Al cierre del ciclo, el número de pequeñas empresas alcanzó las 33,2 mil unidades, lo que refleja un entorno propicio para el desarrollo de nuevos negocios. Su aporte a la recaudación de impuestos, como el IVA, ha permitido que el Estado cuente con recursos para inversión social. Sin duda, las pequeñas y medianas entidades son el engranaje que permite la circulación del capital en los barrios y parroquias.
Perspectivas de consumo y costo de vida
Finalmente, la relación entre salarios y precios determina el bienestar real derivado del empleo en Ecuador. A diciembre de 2025, el costo de la Canasta Familiar Básica se ubicó en USD 819,01, mientras que el ingreso familiar mensual promedio fue de USD 877,33. Esto genera un excedente de USD 58,32, lo que indica que el ingreso mínimo cubre el 107,12% de las necesidades básicas alimentarias y de servicios. Esta cobertura es un indicador favorable que permite un leve margen de ahorro para las familias ecuatorianas.
La inflación anual controlada en 1,91% ha sido un factor determinante para que el empleo en Ecuador mantenga su poder de compra al finalizar el año. Ciudades como Guayaquil y Quito muestran variaciones de precios moderadas, lo que evita una erosión acelerada del salario percibido por los ciudadanos. Con un PIB proyectado para crecer al 3,8% anual, las expectativas para el próximo trimestre son de estabilidad y una potencial expansión de los sectores transables. El compromiso del sector productivo será mantener este ritmo de ventas y recaudación para consolidar el desarrollo integral.