El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó un nuevo ataque de EE.UU. a una de las tres embarcaciones atacadas registró tres personas fallecidas.
Los tripulantes de las otras dos naves abandonaron los barcos tras la operación militar.
Tras el ataque se notificó a la Guardia Costera de EE.UU. para activar operaciones de búsqueda y rescate ante la posibilidad de sobrevivientes en el área.
Un portavoz de la Guardia Costera señaló que se coordinan esfuerzos con embarcaciones desplegadas en la zona.
En consecuencia, una aeronave C-130 fue enviada para ampliar la cobertura de búsqueda, con capacidad para lanzar balsas de supervivencia y suministros en caso de ser necesario.
Ubicación no especificada y operaciones en aguas internacionales
El comunicado del Comando Sur no precisó el lugar exacto del ataque, ni siquiera el cuerpo de agua donde ocurrió, una práctica que ya se ha registrado en operaciones anteriores. Las Fuerzas Militares se limitaron a indicar que la acción tuvo lugar en aguas internacionales.
En ataques previos, Estados Unidos había informado de operaciones en rutas específicas, pero en esta ocasión no se ofrecieron detalles geográficos adicionales. Esta falta de precisión ha sido recurrente en anuncios recientes relacionados con la campaña antidrogas en alta mar.
De acuerdo con reportes previos de CNN, la ofensiva estadounidense se concentró inicialmente en el mar Caribe, para luego trasladar su foco hacia el océano Pacífico oriental, donde funcionarios del gobierno consideraron que existían pruebas más sólidas que vinculaban esas rutas con el transporte de cocaína hacia Estados Unidos.
Búsqueda y rescate bajo observación
CNN informó que se ha comunicado tanto con la Guardia Costera como con el Comando Sur para conocer el estado actual de la misión de búsqueda y rescate, aunque hasta ahora no se han difundido resultados concluyentes.
El manejo de sobrevivientes en este tipo de operaciones ha generado intenso escrutinio en meses recientes. El Pentágono rara vez ha sido proactivo al reconocer públicamente la existencia de sobrevivientes tras ataques anteriores, lo que ha alimentado cuestionamientos desde distintos sectores.
Uno de los casos más controvertidos ocurrió el 2 de septiembre, cuando CNN reportó que fuerzas estadounidenses realizaron un “ataque posterior” contra una presunta embarcación de narcotráfico, lo que derivó en la muerte de dos sobrevivientes de una explosión inicial.
Antecedentes polémicos y cuestionamientos
La revelación sobre ese ataque del 2 de septiembre provocó acusaciones de un posible crimen de guerra, y algunos legisladores estadounidenses exigieron explicaciones al comandante responsable de la operación.
En un ataque posterior, la Marina de Estados Unidos detuvo a los sobrevivientes y luego los rapatrió a sus países de origen.
En un tercer episodio, el Pentágono contactó a funcionarios mexicanos y les solicitó liderar una misión de búsqueda y rescate para localizar a un sobreviviente. Esa persona nunca fue encontrada y actualmente se presume que falleció.
Cifras de la campaña militar estadounidense
Con el ataque más reciente, Estados Unidos atacó 34 embarcaciones desde el inicio de la campaña en septiembre, con un saldo de por lo menos 110 personas fallecidas.
El Gobierno de Donald Trump ha sostenido que estas operaciones buscan detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos, particularmente la cocaína transportada por rutas marítimas desde Sudamérica y el Caribe.
Sin embargo, funcionarios del propio gobierno han sugerido que los ataques también forman parte de una estrategia de presión política contra el Gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, país del que, según Washington, han partido muchas de las embarcaciones atacadas.
Presión política y declaraciones oficiales
La secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, declaró que el presidente Trump quiere continuar atacando embarcaciones hasta que Maduro “se rinda”.
La semana pasada, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos destruyó una “gran instalación” como parte de esta campaña.
La CIA realizó a principios de diciembre un ataque con drones contra una instalación portuaria en la costa de Venezuela.
El ataque fue el primero conocido de EE.UU. contra un objetivo dentro del país.
Reacciones desde Venezuela
Trump declaró a periodistas que “hubo una gran explosión en el área del muelle” donde se cargarían embarcaciones con drogas.
Por su parte, el presidente Nicolás Maduro ha criticado en reiteradas ocasiones el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
En respuesta, la Asamblea Nacional venezolana aprobó una ley que establece penas de hasta 20 años de prisión por “piratería” o “bloqueos”.
Un escenario de creciente tensión
El más reciente ataque se produce en un contexto de escalada militar, tensión diplomática y mayor presencia estadounidense en rutas marítimas estratégicas.
El caso vuelve a poner en el centro del debate internacional el alcance de la campaña militar de Estados Unidos contra el narcotráfico.