En Manta, la recolección de basura ha pasado de ser una solución a un problema visible en cada esquina. Lo que inicialmente se planteó como un sistema moderno de disposición de desechos, hoy muestra sus costuras: contenedores rotos, oxidados y sin llantas que se han convertido en focos de contaminación.

En el parqueadero de Playita Mía, el panorama es desolador. De los seis contenedores dispuestos para el sector, dos están completamente inservibles. Uno de ellos permanece volteado en el suelo, sin una sola llanta, una medida desesperada para evitar que la gente siga depositando desperdicios en un mueble que ya no aguanta más.

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Un contenedor de la calle 16 y avenida 30, sin dos de sus llantas.

Los recipientes que aún se mantienen en pie muestran el paso del tiempo y la falta de mantenimiento. José Luis Miles, ciudadano, denunció que las estructuras metálicas que sostienen las ruedas están carcomidas por el óxido, producto de los líquidos lixiviados que se filtran sin control. Además, la ausencia de tapas deja la basura expuesta al aire libre, atrayendo plagas y generando olores fétidos en pleno lugar donde se expende comida y productos del mar.

El material: ¿Plástico o metal?

La principal queja de los ciudadanos radica en la calidad del material. Maruja Mosquera, habitante del barrio Jocay, no duda en calificar los depósitos actuales como "cáscara de huevo". Según su criterio, Manta debería seguir el ejemplo de ciudades como Quito, donde se han implementado contenedores metálicos de alta resistencia.

"Nuestros contenedores son muy frágiles para el trato que reciben. El plástico no aguanta el peso ni el clima, y con el mal uso se deterioran de forma más rápida", explicó Mosquera. La diferencia es clara: mientras el metal soporta las inclemencias del entorno marino y el uso industrial, el plástico reforzado que se usa actualmente en Manta cede ante la mínima presión.

Escombros y restos de coco: El enemigo del plástico

Verónica Reyes, quien lleva doce años dedicada a las labores de reciclaje, confirma que el problema es técnico y operativo. Según su experiencia, los contenedores se parten porque los ciudadanos depositan restos de construcción, escombros y hasta cáscaras de coco.

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Verónica Reyes (izq) mientras reciclaba en tres contenedores de una zona de Costa Azul.

"Esto pesa demasiado. Al ser recipientes de plástico, las paredes se parten y las llantas simplemente ceden", relató Reyes. Esta situación se replica en la calle principal de Costa Azul, donde los contenedores anaranjados lucen "cabizbajos" y abarrotados, muchos de ellos inclinados por la falta de una rueda. La mañana de este martes, Reyes junto a otra compañera separaban los desechos y rescataban lo que podría servirles, como plástico y cartón.

Incluso en zonas cercanas a instituciones educativas, como el Colegio Técnico Luis Arboleda Martínez, la escena se repite. En la intersección de la calle 16 y avenida 30, el caucho de las llantas de los contenedores se ha desprendido, dejando el soporte metálico directamente sobre el asfalto, lo que dificulta su movilización por parte de los camiones recolectores.

¿Un retroceso en la recolección?

Para ciudadanos como Fernando Núñez, la implementación del sistema de contenedores ha significado un retroceso en la higiene de la ciudad. "Lamentablemente, no hay cultura de higiene entre nosotros mismos, pero el plan también falló en su ejecución", opinó.

Núñez sugirió que el municipio debió iniciar con un plan piloto barrio por barrio, priorizando la educación ciudadana y la separación de desechos desde el hogar. "Sin separación de basura, cualquier contenedor, sea de plástico o de metal, terminará destruido", sentenció.

El desafío municipal

En abril de 2024 Manta recibió 400 nuevos contenedores para mejorar la recolección y limpieza, buscando ser la primera ciudad contenerizada de Manabí. Los contenedores son parte del plan hacia un mejor manejo de residuos con turnos interdiarios y separación. Estos contenedores solo reciben la basura generada en los hogares, mas no para desechar escombros, ladrillos, piedras, muebles, ramas y otros elementos de gran volumen, lo cual no se cumple.

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Un total de 400 contenedores fueron entregados en abril del 2024 en Plaza del Mar (foto archivo).

Cada contenedor tiene la capacidad de acopiar hasta media tonelada de desechos, que luego son recogidos por los carros recolectores que los vacían tres veces por semana.

Actualmente, el Municipio de Manta reconoce que existen más de 90 puntos críticos de acumulación de basura. Aunque se han iniciado procesos de multas. Sin embargo, la reposición de los contenedores en los barrios sigue siendo una tarea pendiente, donde los vecinos siguen lidiando con depósitos que, lejos de contener los desechos, parecen desintegrarse bajo su propio peso, subrayó Lívida Intriago, ciudadana.