El Municipio de Guayaquil emite una advertencia clara a los ciudadanos sobre las sanciones por quemar monigotes en zonas no autorizadas. Miles de familias mantienen viva esta tradición de fin de año, pero las autoridades insisten en respetar las normas para evitar accidentes. El anuncio llega a pocos días del cierre del 2025, cuando la ciudad se prepara para celebrar. Funcionarios municipales recuerdan que estas reglas protegen la seguridad de personas y bienes.

La tradición de quemar "años viejos" representa un ritual simbólico para despedir lo negativo del año que termina. En Guayaquil, artesanos elaboran estas figuras con materiales como papel maché y cartón, inspiradas en personajes populares. Sin embargo, el fuego descontrolado genera riesgos reales, como incendios o daños a la infraestructura urbana. Por eso, el Municipio establece límites basados en el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD).

Las autoridades permiten la quema solo en calles pavimentadas con hormigón, vías rellenadas o solares vacíos. Los participantes deben adoptar medidas preventivas, como tener extintores cerca y supervisar el fuego constantemente. De esta manera, las familias pueden disfrutar de la festividad sin poner en peligro a la comunidad. En contraste, la normativa prohíbe estrictamente esta actividad en avenidas asfaltadas, áreas adoquinadas o zonas regeneradas con jardines.

El fuego daña irreversiblemente el asfalto, causando grietas y deformaciones que requieren costosas reparaciones. Asimismo, el Municipio veta la quema en el carril exclusivo de la Metrovía, ya que afecta el transporte público.

Reglas específicas y sanciones vigentes

El artículo 425 del COOTAD detalla las obligaciones territoriales que guían estas regulaciones municipales. Los infractores reciben multas de hasta 100 salarios básicos unificados, según el artículo 427 del mismo código. Esto equivale a una suma considerable, que alcanza los 46.000 dólares aproximadamente en 2025. Además, los culpables pagan por daños y perjuicios, y enfrentan posibles acciones penales si causan lesiones o destrucción grave.

Para deslindar responsabilidades, los dueños de inmuebles pueden reportar posibles violaciones a Segura EP mediante la línea 181. Esta medida preventiva evita que inocentes carguen con las sanciones. En consecuencia, el Municipio fomenta la vigilancia comunitaria durante las fiestas. Vecinos pueden colaborar al denunciar quemas irregulares, lo que fortalece la convivencia en barrios populares.

La ciudad organiza eventos alternativos, como la Ruta de los Monigotes, donde artesanos exhiben sus creaciones en calles del suroeste. El alcalde Aquiles Alvarez recorrió esta ruta el pasado 26 de diciembre, destacando figuras de superhéroes y personajes animados. "Estas iniciativas promueven la tradición sin riesgos, atrayendo a turistas y familias", expresó.

Sin embargo, incidentes recientes subrayan la necesidad de precaución. El 27 de diciembre, sujetos armados asaltaron a compradores de monigotes en la calle 6 de Marzo. Aunque no está relacionado directamente con la quema, este suceso resalta la vulnerabilidad durante las fiestas. Las autoridades responden con mayor patrullaje en zonas comerciales.

Impacto ambiental y recomendaciones municipales

El Municipio llama a la conciencia ambiental, ya que la quema de monigotes libera contaminantes que afectan la calidad del aire en Guayaquil. Expertos advierten sobre partículas tóxicas que agravan problemas respiratorios, especialmente en niños y ancianos. Por eso, sugieren reducir el tamaño de los monigotes o usar materiales biodegradables. Además de explorar opciones virtuales, como videos de quemas simuladas en redes sociales.

Históricamente, Guayaquil registra daños en vías regeneradas por quemas pasadas, lo que motivó estas normas estrictas desde hace años. En 2024, las multas superaron las 500 por infracciones similares, según reportes municipales. Por consiguiente, las autoridades intensifican campañas educativas en diciembre para prevenir repeticiones.

Comerciantes de monigotes adaptan sus ventas a las reglas, ubicando puestos en zonas permitidas. Artesanos como los de la Ruta generan ingresos sin promover quemas ilegales. Esta estrategia equilibra economía y seguridad, beneficiando a la comunidad entera.

Consecuencias legales y llamado a la responsabilidad

Infractoras pagan no solo multas, sino también reparaciones de infraestructura dañada. Los Tribunales pueden procesar los casos graves, imponiendo penas adicionales si involucran delitos como vandalismo. Por tanto, expertos legales recomiendan consultar el COOTAD antes de cualquier celebración. Los ciudadanos pueden acceder a esta información en el sitio web municipal.

El Municipio coordina con bomberos y policía para monitorear quemas el 31 de diciembre. Además, campañas en medios locales difunden las normas, alcanzando a miles de hogares. Vecinos informados evitan errores costosos.

Alternativas creativas ganan popularidad, como concursos de monigotes reciclables o exposiciones artísticas. Estas opciones reducen residuos y fomentan la innovación cultural. Finalmente, las autoridades insisten en priorizar la convivencia familiar.

Perspectivas futuras sobre la quema monigotes

Proyecciones indican que en 2026, el Municipio podría endurecer normas si persisten infracciones. Expertos ambientales proponen prohibiciones totales en áreas urbanas densas. Mientras tanto, ciudadanos participan en foros virtuales para sugerir mejoras. Por ejemplo, apps municipales permiten reportes en tiempo real.

Barrios organizan quemas colectivas en solares autorizados, compartiendo costos y responsabilidades. Además, las escuelas educan a niños sobre riesgos, cultivando generaciones conscientes. Sobre el tema, los guayaquileños expresan opiniones mixtas: algunos defienden la tradición plena, otros aplauden las regulaciones.