La construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Los Merinos, ubicada en el norte de Guayaquil sobre la avenida Narcisa de Jesús, se consolida como la obra hidrosanitaria más importante que ha tenido la ciudad en décadas. Esta infraestructura, diseñada para recibir y depurar las aguas servidas del sector norte, alcanzó un 71 % de avance físico, según comunicados oficiales del Municipio y de EMAPAG EP.
Desde su inicio en mayo de 2022, esta obra ha reemplazado paulatinamente los antiguos sistemas de lagunas de oxidación. Su construcción responde a la necesidad de atender a una población creciente que supera los 1,5 millones de habitantes en parroquias como Tarqui y Pascuales.
La puesta en marcha de Los Merinos promete una mejora sustancial en la calidad de descarga de aguas al río Daule. Según el Municipio de Guayaquil, es un paso crítico para la salud pública y la sostenibilidad ambiental. Además, el proyecto forma parte de un plan mayor de cobertura completa de saneamiento para toda la ciudad, junto con otras plantas como Las Esclusas y Mi Lote.
La obra se financia con apoyo del Banco Mundial, lo que asegura recursos financieros estables y un acompañamiento técnico orientado a cumplir con estándares internacionales de eficiencia y sostenibilidad.
Innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental
Los Merinos se distingue no solo por su tamaño, sino por su incorporación de tecnologías modernas. El sistema de tratamiento es de tipo Primario Químicamente Mejorado (CEPT), que permite remover sólidos y materia orgánica con mayor eficacia que los métodos tradicionales. Estas tecnologías no solo agilizan el proceso de depuración, sino que también abordan el tratamiento de lodos y gases con criterios de eficiencia energética y ambiental.
Una de las innovaciones más destacadas es el sistema de cogeneración de energía a partir de biogás. Esta energía se produce por la digestión anaerobia de los residuos orgánicos, convirtiéndose en una fuente renovable que puede cubrir entre el 60 % y el 90 % del consumo energético de la planta. Este modelo reduce la dependencia de energía externa, disminuye costos operativos y aporta a la reducción de la huella de carbono de la ciudad.
Estos avances tecnológicos posicionan a Los Merinos como un referente regional en gestión de recursos y tratamiento de aguas. Según el Municipio, se abren posibilidades reales de atraer inversiones adicionales y consolidar a Guayaquil como modelo de infraestructura sanitaria sostenible.
Impacto social, ambiental en la planta Los Merinos
La planta entraría en operación en octubre de 2026, según reportes del alcalde Aquiles Alvarez . En lo ambiental, la planta aportará una reducción significativa de la contaminación en el río Daule. Este es uno de los principales cuerpos de agua que abastecen a Guayaquil para consumo y actividades productivas.
La calidad del agua y del ecosistema acuático en zonas aguas abajo se espera que mejore de forma sostenida una vez que la planta entre en funcionamiento. Además, la infraestructura incluye redes complementarias como estaciones de bombeo y líneas de impulsión que conducen las aguas servidas desde sectores residenciales hasta la planta.
Las descargas van avanzando de manera independiente, pero paralela, para asegurar el máximo rendimiento del sistema integral. La generación de empleo local también es un factor positivo. A lo largo de las fases de construcción y equipamiento se han creado cientos de puestos de trabajo directos e indirectos, favoreciendo la reactivación económica de varios sectores.
Retos pendientes y expectativas ciudadanas
A pesar de los avances, aún existen desafíos. La articulación entre los sistemas de impulsión, estaciones de bombeo y la planta requiere una coordinación técnica para evitar retrasos en la entrega total del proyecto. La planificación de pruebas operativas y la capacitación del personal encargado de la operación también forman parte de los pasos finales. Esto permitirá un funcionamiento eficiente y continuo.
Para la ciudadanía, la expectativa es alta. Vecinos de sectores que han sufrido malos olores y focos de contaminación esperan que con la puesta en operación de Los Merinos estos efectos desaparezcan.
Según el municipio, la obra implica la reducción de riesgos a la salud pública. También la mejora del entorno urbano son prioridades que han sido reiteradas por líderes comunitarios y autoridades municipales.
Según la Alcaldía de Guayaquil, la obra no solo representa una solución técnica a un problema histórico, sino que también simboliza un avance contundente hacia una ciudad más sostenible, saludable y resiliente.