Jackson Landazuri, una de las figuras destacadas de Liga de Portoviejo, vivió con inmensa alegría y gratitud el reciente ascenso del equipo a la Serie B del fútbol ecuatoriano, un logro que calificó como "maravilloso" y uno de los momentos más significativos de su vida. La victoria decisiva ante Ampetra no solo representó un hito deportivo para el club, sino también la culminación de un proceso personal de dos años de lucha y el cumplimiento de varias promesas importantes que el joven futbolista se había trazado. Este éxito es, para Landazuri, una dulce revancha y la confirmación de que el esfuerzo y la fe rinden frutos.

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El Camino Hacia la Serie B: Una Revancha Anhelada

El ascenso no fue un camino fácil. Landazuri recordó que el equipo enfrentó un campeonato "muy duro", marcado por el sufrimiento desde el primer encuentro. A pesar de las dificultades y la falta de confianza de muchos, el plantel se mantuvo unido y luchó día a día. El futbolista atribuyó gran parte del éxito a la presencia divina y al incansable sacrificio de sus compañeros, sintiendo que el ascenso era una meta merecida desde el año anterior. La consecución de este objetivo se vivió con un orgullo palpable, especialmente al demostrar a quienes no creyeron en ellos que la perseverancia es clave.

La victoria en la cancha se entrelaza con la realización de importantes compromisos personales para Landazuri. El jugador había hecho dos promesas fundamentales: la primera, llevar a su equipo a la Serie B, y la segunda, alcanzar la selección nacional. Ambas se han materializado con éxito; Landazuri ya formó parte de un microciclo de la selección Sub-20 y ahora celebra el ascenso con Liga de Portoviejo. Adicionalmente, reveló otra promesa de gran valor sentimental: la construcción de la casa de su madre, Olga Lidia Bonavita, ubicada en Meragla, en la Unión de Quinindé. Con satisfacción, confirmó que la vivienda ya está completamente terminada, consolidando así un sueño familiar.

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Nuevas Metas en el Horizonte: El 2026

Con la satisfacción de los objetivos cumplidos, Landazuri ya ha fijado nuevas y ambiciosas metas para el año 2026, demostrando una clara visión de su futuro profesional. Sus principales aspiraciones incluyen:

  • Poder jugar y debutar con un equipo de primera división.
  • Acumular una cantidad significativa de minutos en la máxima categoría del fútbol ecuatoriano.
  • Ser convocado y consolidarse en la selección absoluta de Ecuador.
  • Lograr una transferencia a una liga del exterior en un plazo no mayor a dos años.

El joven deportista enfatiza la necesidad de un trabajo constante y dedicado para alcanzar estos nuevos desafíos, reconociendo que cada paso es parte de un proceso continuo de crecimiento y superación en su carrera.

El Futuro Inmediato: Entre Ofertas y Proyección

El buen rendimiento de Landazuri no ha pasado desapercibido, y el futbolista ha confirmado haber recibido varias ofertas de otros clubes, lo que genera incertidumbre sobre su continuidad en Liga de Portoviejo. Su futuro está siendo gestionado por su representante, Walter Vera. Al evaluar sus opciones, Landazuri es muy claro en sus prioridades: más allá del aspecto económico, que considera "fundamental" para su estabilidad, su decisión se basará en el crecimiento futbolístico y la proyección de su carrera. Busca un "proyecto de proyección", un equipo que le ofrezca un proceso de desarrollo a largo plazo, similar a modelos como los de Leones del Norte, Independiente del Valle o Universidad Católica, donde el enfoque está en formar y potenciar talentos. Ha recibido dos propuestas de equipos de Serie A, ambos de la sierra, y una de Serie B, lo que refleja el interés creciente en su potencial.

La travesía de Liga de Portoviejo hacia la Serie B estuvo marcada por una profunda resiliencia. Landazuri rememoró que el equipo enfrentó momentos "muy duros" y que el sufrimiento fue una constante a lo largo de todo el campeonato. La convicción y el sacrificio diario fueron elementos cruciales para superar las adversidades, especialmente en un contexto donde muchas personas no depositaban su fe en el equipo. La victoria final fue, en sus propias palabras, una "revancha" no solo para él, sino para todo el plantel, consolidando la creencia en su propio potencial.

La mentalidad de Landazuri se fundamenta en la importancia de establecer metas claras y trabajar incansablemente para alcanzarlas. "El que no se pone metas, creo que está viviendo el fútbol sin un propósito claro", afirmó, subrayando que tener objetivos definidos es esencial para trazar un camino y lograr lo que uno se propone tanto en la vida personal como en la carrera deportiva. Esta filosofía ha sido el motor que lo ha impulsado a cumplir sus promesas pasadas y a proyectar un futuro lleno de nuevos desafíos y éxitos. (18)