El gobierno iraní ha advertido sobre la posible evacuación de su personal diplomático en Reino Unido luego de que un manifestante removiera la bandera nacional de su embajada en Londres. Esta medida surge en medio de protestas antigubernamentales en Irán que han dejado cientos de muertos desde finales de diciembre de 2025. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, discutió el tema en una llamada telefónica con su homóloga británica, Yvette Cooper, destacando la obligación de Londres de proteger las instalaciones diplomáticas. El incidente ocurrió días atrás, cuando la bandera fue reemplazada temporalmente por un símbolo pre-revolucionario, lo que Teherán califica como una violación a su soberanía.
La conversación entre Araqchi y Cooper se centró en la seguridad de las misiones iraníes. Araqchi enfatizó que, si Reino Unido no cumple con sus deberes internacionales, Irán no tendría otra opción que retirar a su personal. Además, instó a Londres a evitar interferencias en asuntos internos iraníes y a actuar contra grupos que, según Teherán, promueven violencia bajo el disfraz de medios de comunicación.
Por su parte, Cooper condenó la represión contra manifestantes pacíficos en Irán y exigió el cese inmediato de la violencia, así como el respeto a los derechos fundamentales y la seguridad de ciudadanos británicos.
Contexto de las protestas
Las manifestaciones en Irán iniciaron el 28 de diciembre de 2025, impulsadas por el colapso económico, con una depreciación histórica del rial y una inflación que supera el 40 por ciento anual. Fuentes como la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, reportan al menos 648 fallecidos, mientras que la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), basada en Estados Unidos, registra 646 muertes, incluyendo 133 miembros de las fuerzas de seguridad. Estas cifras provienen de reportes verificados de activistas dentro y fuera del país.
Además, se estiman más de 10,600 arrestos en al menos 180 ciudades de las 31 provincias iraníes. El gobierno ha intensificado su respuesta, con un apagón de internet que ha limitado la información externa y ha sido calificado por observadores como una herramienta para contener la disidencia.
Respuestas diplomáticas internacionales
En paralelo al incidente en Londres, Irán convocó al embajador británico en Teherán, Hugo Shorter, para protestar por la falta de protección en la embajada. La bandera fue restituida poco después, pero el episodio ha elevado las tensiones.
De manera similar, Teherán citó a los embajadores de Alemania, Italia y Francia, presentándoles videos de lo que describen como actos violentos de "alborotadores". Araqchi demandó la retractación de declaraciones oficiales de apoyo a los manifestantes, argumentando que representan una injerencia inaceptable en la seguridad interna de Irán.
Araqchi también recordó que la Oficina de Comunicaciones del Reino Unido (Ofcom) tiene regulaciones claras contra la incitación a la violencia y el terrorismo, urgiendo al gobierno de Keir Starmer a garantizar su cumplimiento.
Antecedentes económicos y geopolíticos
El deterioro económico en Irán se atribuye a sanciones estadounidenses renovadas, que han afectado el valor del rial -actualmente en torno a 1.4 millones por dólar, comparado con 700,000 a inicios de 2025- y han elevado los precios de alimentos en un 72 por ciento. Esto ha exacerbado la caída del poder adquisitivo de millones de ciudadanos.
Además, tensiones con Israel y Estados Unidos persisten, con referencias a conflictos previos, como bombardeos en junio de 2025 que causaron alrededor de mil muertes, según reportes locales. Sin embargo, el enfoque actual permanece en las protestas internas, que han evolucionado de quejas económicas a demandas políticas más amplias.
Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado el uso excesivo de fuerza por parte de las autoridades iraníes, incluyendo disparos contra manifestantes, lo que ha resultado en decenas de muertes en ciudades como Teherán y provincias occidentales.
Impacto en la seguridad regional
Mientras tanto, el régimen iraní ha acusado a potencias externas de fomentar el descontento, aunque no ha proporcionado evidencias específicas más allá de las declaraciones oficiales. El presidente Masoud Pezeshkian ha vinculado las protestas a intentos extranjeros de desestabilización bajo pretextos económicos.
Por otro lado, el líder supremo Ali Khamenei ha calificado a los manifestantes como "vándalos" y "saboteadores", señalando una posible escalada en la represión. Fuentes independientes indican que hospitales en varias regiones están sobrecargados con heridos, muchos con impactos de bala y fracturas.